El Museo para la Identidad Nacional, se honra en presentar y compartir con el público hondureño, la visión de la vida y arte de uno de los maestros del siglo XX: Pablo Picasso.

Los grabados de Picasso nos permiten aproximarnos a una faceta íntima y fascinante de su proceso creativo; en la preparación de las planchas de metal cambia e imprime nuevos matices a sus diseños, algo que para los críticos sólo es posible observar en su faceta como grabador y no como pintor a excepción del Guernika cuyo proceso fue fotografiado, además contamos con los bocetos de cada sección de su famosa pintura, lo cual pone al descubierto la riqueza de su imaginación creativa.

 

Picasso continúa la tradición de Rembrandt, Goya, y Durero en ampliar y desarrollar la tradición del aguafuerte, siendo en toda la probabilidad el arte gráfico más importante y artístico más honesto de todos los inventados. Era el más temprano y quizás el más resistente a dominar. Era el método de impresión preferido de los maestros mencionados anteriormente, y favorecidos especialmente por Picasso.

 Un texto del Museo Picasso de Barcelona que alberga importantes fondos del artista, señala que “A lo largo de su vida, Picasso mantuvo una intensa relación con el grabado, realizó más de dos mil estampas y utilizó diversas técnicas, pero, como era su costumbre tanto en pintura como en escultura, lo hizo de un modo inventivo y con plena libertad frente al oficio. (‘Picasso. Gravats’ 1900- 1942).

 

Brigitte Baer, experta en la materia, autora de los siete volúmenes de “Picasso peintre-graveur”, lleva más de veinte años en contacto directo con los grabados y las planchas del artista, expresa lo siguiente con relación a estas obras: “Picasso fue un grabador heterodoxo, para él la técnica era un instrumento para conseguir lo que quería. El buril, aunque hizo, no le gustaba porque era complicado y él era muy impaciente, su fuerte fue la punta seca. Hizo muchas innovaciones, pero los demás no las pueden aprovechar. Hay algunas obras que los grabadores no saben cómo las hizo; son una especie de diario de lo que sentía, aun sin saberlo. El grabado le permitía sacar su rabia, su furor”.

 La colección de grabados de Picasso que presenta el Museo para la Identidad Nacional fue elaborada entre 1968 y 1978 y comprende 40 impresiones de “antes del revestimiento de acero”.

 

La gran capacidad de Picasso de absorber y de utilizar las tradiciones artísticas que lo preceden se refleja en muchos de los trabajos en esta colección, evocador de los temas de Rembrandt y de las imágenes, así como otras referencias a la tradición clásica. En sus técnicas y gama de experimentación pueden considerarse tan extensamente la espontaneidad y el detalle, ambos que demuestran su genio y creatividad en procesos de impresión, de las maneras que se alcanzan raramente.

 

La anchura y la profundidad de la expresión de Picasso en estos aguafuertes raros y únicos es representante de su importancia no sólo como el maestro preeminente del siglo XX, sino como el artista que más que cualquier otro, asumió la gama de tradiciones estéticas occidentales, absorbiendo y después combinando esas tradiciones en una nueva modernidad.


Mario Hernán Mejía

Director MIN